No me digas “te quiero”.
No lo hagas porque entonces me iré. Me iré a algún lugar donde no me puedas encontrar nunca más, dónde nadie vuelva a decírmelo.
No lo hagas porque entonces sabré que puedes mentirme y no podré soportarlo.
No lo hagas porque no quiero oírlo. Porque no quiero tener que responder un “yo también”.
No lo hagas porque entonces sabré que puedo mentirte.