Para cuando se nos terminen los besos, amor. Para cuando se nos caiga el mundo. Dime que me habrás matado antes, yo te dejo elegir como. Dime que no respiraré un aire vacio de ti, que no tendré que cuidar otros sueños, que no me tocarán la piel.
Antes de que se terminen los besos, bórrame los labios, haz que se me caigan en algún lugar perdido. Que no puedan jugar con más lunares, ni con más dientes, ni con más nadie.
Tómame las manos y quédatelas antes de que terminen las caricias, los arañazos. Guardalas al fondo del cajón con los condones.
Quítame la piel despacio, desnúdame de cada caricia y colócala sobre ti, para llevarme siempre.
Ciégame. No quiero ver mas nada que tu cintura desnuda, tu cara de niño, tus manos de hombre.
Podría no escuchar mas voces, ¿sabes? Mas que la tuya cantando después de la ducha, mas que la tuya en mi espalda, mas que la tuya en mi oído, acelerándome el alma.
Para cuando se nos terminen los besos, dime que será el final de los finales y que no tendré que fingir que esto puedo sentirlo con nadie mas.