domingo, 8 de marzo de 2015

Para cuando se nos terminen los besos, amor. Para cuando se nos caiga el mundo. Dime que me habrás matado antes, yo te dejo elegir como. Dime que no respiraré un aire vacio de ti, que no tendré que cuidar otros sueños, que no me tocarán la piel.
Antes de que se terminen los besos, bórrame los labios, haz que se me caigan en algún lugar perdido. Que no puedan jugar con más lunares, ni con más dientes, ni con más nadie.
Tómame las manos y quédatelas antes de que terminen las caricias, los arañazos. Guardalas al fondo del cajón con los condones.
Quítame la piel despacio, desnúdame de cada caricia y colócala sobre ti, para llevarme siempre.
Ciégame. No quiero ver mas nada que tu cintura desnuda, tu cara de niño, tus manos de hombre.
Podría no escuchar mas voces, ¿sabes? Mas que la tuya cantando después de la ducha, mas que la tuya en mi espalda, mas que la tuya en mi oído, acelerándome el alma.
Para cuando se nos terminen los besos, dime que será el final de los finales y que no tendré que fingir que esto puedo sentirlo con nadie mas.

miércoles, 21 de enero de 2015

Hay cosas que simplemente tienen que pasar. Aunque sepas que no es el momento, aunque te aterre de miedo el siquiera pensarlas. Las cosas que marcan el antes y el después, el principio del adiós, las que te dicen que la vida sigue para bien o para mal. Quizás no sea lo correcto. Quizás nos estemos volviendo personas horribles. Quizás no deberíamos estar haciendo lo que la piel clama. Pero tienen que pasar o vas a arrepentirte el resto de tu vida.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Hoy he oído a una chica diciendo que los Lunes no son buenos días para empezar nada.
Que traen mala suerte los Lunes.
Aunque también dicen que los números pares son los más bonitos.
¿Quién sabe?
Pero hoy vuelve a ser Lunes y Uno y tan mala suerte no hay...





Hagas lo que hagas, hazlo porque quieres.
No pongo deberes y no paso lista.
Vistas como vistas; falda o pantalón,
No te me disfraces para la ocasión.


viernes, 4 de abril de 2014

No sé si sabes lo que espero de ti.
Yo quiero la carne cruda, las manos grandes, los ojos fríos.
Quiero la ropa arrugada, las baldosas húmedas, el olor de tierra.
El arañado de la piel, los golpes de los dedos, la fuerza de los dientes.
Solo quiero la verdad. Aunque me duela. Aunque nos duela.
Necesito realidad. Y solo me vale la tuya.
Las demás se me hacen gélidas y vacías.
Sino estás tú...
Se me hace todo demasiado cruel y pesan piedras sobre mi corazón.
El temblor de todo cuando te veo caminar hacia mí, ojalá no se acabe nunca.
Ojalá nunca me acostumbre a él. Y siga sacudiéndome cada vez que te vea.
Átame a este mundo. A las cosas mundanas, a las crudas, a lo auténtico. A ti.
Y haz que quiera respirar, hoy y mañana y al día siguiente, siempre y cuando sea contigo.



Las cosas siempre tuvieron un precio.
No me importa en absoluto. Lo pagaré las veces que haga falta.
Me da igual endeudarme si es con el brillo de tus ojos.
Cuando ya no me quede nada, voy a darte mi carne,
Mi sangre y hasta el último suspiro.
Y aún así, no parece suficiente. ¿No habrá algún error?

Recuerdalo. Siempre.
Hasta que no me quede nada.