martes, 18 de diciembre de 2012


"Me quiso cuando al borde de la meta
llegue penúltimo en la maratón.
Me quiere de insensible o de poeta,
De genio, de ministro o de bufón.

Me quiere igual si voy de guerrillero
O gano el Premio Nobel de la paz.
Le da igual si voy de último o primero,
Si estoy de conformista o de tenaz.


domingo, 16 de diciembre de 2012

All I can breathe is your life.






You're the closest to heaven that I'll ever be
And I don't want to go home right now.

I just want you to know how I am.


martes, 11 de diciembre de 2012


Si ella se va, puede llevárselo todo con ella.
Y pueden dejar de mover los hilos del mundo, y recoger las marionetas y los títeres. Que se acabe la función, que se anulen los estrenos. Que se baje el telón porque no voy a seguir actuando.
Si ella se va, puede guardar en su maleta cada una de mis frustraciones.
Porque me niego a seguir dialogando conmigo misma. Pienso retirarme la palabra. Voy a moverme por inercia y actuar como un autómata. Puedo vivir con ello. Puedo pisar las mismas aceras y dormir en las mismas sábanas, puedo respirar el mismo aire y enfriarme con el mismo invierno.
Si ella se va, puede no volver.
No habrá nada que recoger. Va a desgarrarme el pecho. Va a desangrar mis venas.
Si ella se va, puede unirse a los demás donde habita el olvido.
Si ella se va puede llevarle el jirón de mi repatriada bandera a mis otros fantasmas.
Si ella se va que pise los campos de amapolas, que balance los pies en los balcones, que dome a los felinos sobre la arena.
A mí ya no me importará. 

lunes, 3 de diciembre de 2012



Voy camino de tus pestañas.
El desierto repta bajo mis pies.
Las sombras no existen
Pero la luz es peor,
Raspa y araña.
Tengo los hombros desnudos y mi ángel de la guarda acurrucado en la garganta.
Suenan dos notas,
Sólo dos notas.
Una y otra vez y no las quiero ir.
Se escucha tu risa también;
Amo tu risa.
Cuando la oigo, podría morir tranquila;
Sé que podría morir tranquila.
La arena se levanta y gira,
Remolinea encabritada y los torbellinos de oro se elevan y danzan.
Yo camino, sólo camino.
Y los enormes soles verdes se dulcifican ante mi estupidez,
Con ternura paternal que odio.
Un susurro borra mis huellas
Y los escorpiones preguntan a dónde voy.
Tengo vacías las manos y demasiado llena la cabeza.
Tu risa de nuevo, sus notas otra vez.
La luna me guiña un ojo, en la frente del cielo:
Tienes que hacerlo sola, dice.
Yo nunca estoy sola;
Jack tiembla entre mis omóplatos y Danko mordisquea mis tobillos,
Joshma tiene los pies fríos de hundirlos en los nórdicos ríos de mi inconsciencia,
Ella mantiene las flores colgando en su pelo,
Él bufa y enseña los colmillos y tú… Tú me calientas el pecho.
¿Qué espera, tras los oasis y los sueños redondos, con los brazos abiertos?
Me cuesta descifrar el suelo, las dunas y las cumbres
Y cuando lo hago, cabriolean y se deforman.
No temo perderme.
Temo que me guste demasiado hacerlo y no vaya a volver más.
Pestañéame, dame aire frío y alguna lágrima.
Despiértame un poco, pero no lo suficiente;
Creo que he encontrado el Este.


viernes, 30 de noviembre de 2012


La escarcha inunda las yemas y el vapor de tu aliento,
Cristaliza tus palabras y congela tus rizos.
Te oigo como lejano, hundido en las tinieblas de farolas y luces de escaparates apáticos.
Tocó el timbre de tu voz, me lleno los pulmones del rotar de las sílabas en tu boca
Y de la risa ahogada que te cosquillea el pecho,
Como rota, como infame.
"Se puede ser infiel pero no desleal."
Tu mano está fría. Tu mano quema.
Tienes las pupilas amplias y húmedas,
Con parpadeantes reflejos del furor de las avenidas,
Con manchas de pasados más próspero y realidades menos grotescas.
Tienes el pecho desgarrado, como yo, como todos,
Y el corazón te late con los ojos cerrados y los sentidos vacíos.
Los chacos son oscuros y profundos,
Y en ellos se ahogan el ruido de los coches y la ponzoña de la ciudad.
Nadie nos salvará de esta farsa insípida y cutre,
Y la muchedumbre seguirá girando,
titereando entre los edificios monstruosos, en los comercios de espanto,
bajo los paraguas y sobre el cemento armado.


sábado, 24 de noviembre de 2012

"Y el hombre destruye aquello que más ama
en campo abierto, o en una emboscada;
algunos con la suavidad del cariño,
otros con la dureza de la palabra,
los cobardes destruyen con un beso,
los valientes destruyen con la espada."
Oscar Wilde

No debí comprometerme con la vida en general.



martes, 6 de noviembre de 2012

Felidae


La acera es dura y gris, despiadada; con su corte afilado y su continuar infinito.
El jirón de tu alma en mi garganta se enrolla y ronronea. Tu alma tiene el lomo cálido y los dientes afilados, las orejas puntiagudas y las patitas blancas.
Tu alma sabe ser cruel cuando se enfurece y sus destellos verdes queman destrozándolo todo, haciendo trizas los planes y esquemas. Tu alma se eriza ante caricias ajenas o palabras desconocidas y gruñe, sacudiendo cada cosa.
Pero hoy solo  hay sosiego y calma; está tranquila y dulce, y sus maullidos acarician mis sienes y derraman hilos de plata sobre cada pensamiento, arropándolos, protegiéndolos.
Hoy, dormita en su rincón, contra el calor de mi yugular y el ritmo de mi pulso.
Hoy, el cielo es gris también, como la calle, como los edificios, como las palomas. El gris está bien: el gato bufa cuando todo es de colores, saca las garras y me desgarra el corazón.
Está más que feliz hoy. Tanto que casi lo acaricio, casi lo mezo, casi lo abrazo. Y todo arde cuando no lo hago.
No hay nadie alrededor, por eso no hay ruido, ni tampoco silencio. Por eso no hay humo…
Por eso no hay humo y el gato respira contento cada aliento, saboreándolos plácidamente, inundando cada bocanada que tomo con el calor de sus pulmones y el color del arrullo de su garganta. Tiene los ojos cerrados y se lame una zarpa, tan orgulloso de sí mismo que su cola se contonea y se enreda en mis recuerdos sacudiéndolos a su antojo.
Ya no hay nadie. Como a él le gusta.
Y cuando todos se han ido, solo queda el gato. Quedo yo y la tranquilizante presencia de mi fantasma favorito, dormitando despreocupado, como más me gustaba.

domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Y si es de locos escuchar aún tu voz?
Pues que me fichen de los locos el peor.
Porque aunque digan que aquí tú ya no estás,
La realidad, es que no es hasta ahora que te he visto llegar.
Si fue sensato escuchar al corazón,
¿Será que este mundo habrá perdido toda razón?

lunes, 29 de octubre de 2012


El tiempo de alejarme me lastima una vez más.
Abrázame un rato.
Yo voy a estar muy lejos, te lo pido por piedad:
No me olvides.

lunes, 22 de octubre de 2012




Ríe mirando hacia el cielo en el que la contaminación ha barrido todo rastro de estrellas y nublado la visión de la oronda luna llena. Ríe y su pecho se sacude al ritmo de carcajadas y envidio el aire que se escabulle rumbo a sus pulmones con cada irregular bocanada y que allí se estremece con las vibraciones de su risa.

A su impecable blanco y a su rotundo negro se añade ahora el limpio escarlata que surca su mejilla y aquel morado que había descubierto en sus labios el día que le conocí, siembra su cuerpo de hematomas.

Sus eternos pantalones se han rasgado y dejan sugerentes retazos de sus interminables piernas.

Apoyada sobre un codo, contemplo maravillada el ritual de sus carcajadas, grabando a fuego en mi celebro cada ruta trazada por su sangre, cada nueva tensión de su vientre.

Se apacigua, deslizándose al sosiego y calma suavemente y aún con el resto del episodio pasado curvando sus labios en una breve sonrisa; me mira, con un suspiro rondando en su pecho.

Me mira y él mismo desaparece para solo quedar los densos latidos de mi corazón y sus pupilas enlazándome al suyo cada vez más fuerte, más cálido.


lunes, 8 de octubre de 2012








¿No serás tú? ¿No serás tú?
Quizás no importa el sitio y eso está de más.

Ahora me escondo y me observo y te puedo decir:
Yo mataré monstruos por ti,
sólo tienes que avisar.



domingo, 23 de septiembre de 2012


"Y sé que en algún momento del futuro habrá otra persona.
Será inteligente, y guapa, y tendrá sus propias heridas, y nos entenderemos y nos enamoraremos, y yo me sentiré culpable por ser feliz, asi que haré pequeñas cosas para sabotear nuestra relación cuando las cosas empiecen a ir demasiado bien.
Y ella será paciente conmigo y después, cuando haya llegado al límite de lo soportable, nos desahogaremos peleándonos a gritos y después, supongo, llegará un ultimátum lacrimógeno y, después, pasaremos página.

No necesito que me digan lo que ocurrirá, que es inevitable. No me estoy engañando. Pero solo porque algo sea cierto no significa que esté preparado para enfrentarme a ello hoy. A veces, la única verdad que la gente puede soportar es la verdad en la que se despierta esa mañana. Y esta mañana, como todas las mañanas, yo me he despertado con mi dolor.

Así que háganme un favor y no me jodan más."

jueves, 13 de septiembre de 2012



-¿Qué es?-se sentía sin aliento, con una especie de terror-. ¿Te duele? No, sin duda... ¿Te avergüenzas? ¿Estás enfadado? Dime ¿qué he echo?
Los ojos brillantes de lágrimas miraron sin ver. -Yo... sólo...
-¿Qué? Madre mía. ¿Qué?
-¿Cuando tiempo pasará hasta que ya no pueda recordar tu cara?
Antonio se sintió paralizado. Gabriel todavía estaba hablando a través de las lágrimas, sus ojos brillantes.
-Yo ya estoy olvidando. Así que muchas cosas están desapareciendo, mi memoria está en mal estado. Yo no sabía nada de ti antes de que esto sucediera. No voy a...-se tragó las palabras.
-Calla, mi amor. Todo va a estar bien-trató de acercarle contra su pecho pero Gabriel lo empujó lejos.
-No, en realidad, nunca lo estará. No digas cosas así. No intentes engañarme.
-Lo siento-dijo Antonio con humildad-. ¿Qué puedo decir? Estoy aquí. No voy a ninguna parte. Yo haría cualquier cosa por ti-se vio interrumpido cuando Gabriel le cubrió la boca con un beso tan duro como desesperante.
Las pestañas húmedas, la nariz húmeda, la boca húmeda y luego Gabriel se fue alejando, mientras hablaba.
-Entonces, detén el juego y la charla. Deja de hacerme pensar.
Buscó de nuevo los labios de Antonio.
-Sabes a miel-dijo Gabriel.
-Sabes a vida-dijo Antonio.
-¿Puedo tocarte?
Antonio retrocedió, sorprendido. -Por supuesto.
-Tengo que.. Quiero memorizarte- parecía hacer un esfuerzo por mantener firme su voz, aunque los dedos no eran muy estables. Pero eran suaves sobre la piel de Antonio.
-Acabas de tocas mi alma, gatito. Mi cara es una cosa pequeña en comparación.


Palabras ácidas y ojos melancólicos,
huesos elegantes y una actitud de luchador callejero.
Tantas contradicciones.

martes, 11 de septiembre de 2012

Tinüe


“Dime cómo te llamas”
El hombre llevaba una camisa blanca mecida por el viento, jugueteando con su figura, y unos pantalones de cuero, negros. A Tinüe le pareció sencillo y grandioso a la vez. Como una alondra.
“Tinüe” dijo mirando los ojos oscuros, profundos, infinitos.
“Tinüe” asintió el hombre “¿Qué significa Tinüe?”
La pregunta era desconcertante aunque le pareció refrescante y cálida al mismo tiempo. El hombre parecía serio aunque Tinüe pudo ver la diversión bajo sus pestañas y sonrió.
“Tinüe es la lluvia al caer y rozar las flores. Tinüe es el segundo del amanecer en el que el sol, aún escondido, lanza los rayos al cielo y casi se pueden tocar. Tinüe es el olor de la tierra mojada y de las manzanas verdes. Tinüe es cuando los pájaros cantan y también cuando escapan espantados por forasteros.”
El hombre rió. Rió desde la tripa, desde el pecho, desde la garganta. A Tinüe le gustó su risa, le hubiera gustado atraparla en el cuenco de sus manos, correr hasta la cocina y encerrarla en un tarro de cristal.



martes, 4 de septiembre de 2012


No sé qué escribirte
¿Aquella vez que tiramos a rodar los caracoles por la cuesta?
Creo que todos los caracoles que aún quedan nos temen
Los reyes de los caracoles
No sé qué escribirte
¿Qué aún te sostienes en mis rodillas?
Me miras y parloteas y me miras
Casi con indulgencia por no poder descifrarte a veces
Sonríes y me tocas, con puñales en las yemas
No sé qué escribirte
Tienes firmemente sujetos los hilos de mis títeres
Tienes el mirar osado y juguetón
Y sacudes mi mundo. Pero ya sabes eso
No sé qué escribirte
¿Qué te quiero?
No quiero tener que escribirte eso

No te escribiré nada hoy
Mañana iré por ti y te levantaré
Voy a darte las vueltas que tú me pidas
Voy a repetir la estrofa que tú quieras
Voy a buscar caracoles
Voy a llenar tus manos de margaritas y maullidos de gatos
Y así no tendré que escribirte
Voy a apretarte contra mí hasta que protestes
Y voy a decirte que te quiero
Para tampoco tener que escribírtelo nunca

lunes, 13 de agosto de 2012

María


El sol derrama sus rayos de oro líquido e irradia un calor sofocante y pegajoso.
El aire acondicionado se ha averiado y en la autopista no hay sombra.
Por las ventanillas entran el débil olor del mar, de las brizas y de la manzanilla en la cuneta, y se mezclan con el del ambientador de pino.
Su pelo negro juega a provocar al viento enfurecido. Ondea y se sacude y las gotas que la reciente ducha ha dejado en él, se desprenden y me mojan la mejilla.
La miro mientras subo los pies descalzos al asiento.
Ella alarga la mano y prende la radio. Ella tiene la piel caoba y los ojos inmensos.
La música suena alta, cubriendo el ruido de las ventanillas abiertas.
Ella reconoce la letra y canta a gritos, sonriendo. Sonríe y se calientan algo más el sol, el aire y los suspiros.
Sonrío también. Aún canta fatal, pero recuerdo como cuando era pequeña solía oírla durante horas, encerradas en la buhardilla.
Recuerdo las muñecas y los carricoches esparcidos por el prado. Cierro los ojos y veo las carreras de sacos, los renegrones y los arañazos.
Recuerdo el eucalipto enorme que daba sombra y susurraba. Recuerdo hacer comiditas con sus frutos y como lo talaron. Recuerdo su caída y el trueno.
La cucharilla en el fondo de la piscina. Bañar al gato. Cazar grillos. Deslizarse por el pasamanos de las escaleras. Las constelaciones. El intento fallido de acampada. Las rosas. Las hortensias. Los caracoles y mi abuelo. Los gallos, las gallinas, los conejos. Jack, el pequeño y blanco Jack, tembloroso contra mi pecho. La Navidad en el garaje. El abrasadora cocina de leña. Las siestas en las improvisadas camas de cojines y toallas.
Lo que la gente se pasa años buscando; la felicidad, supongo.
Con sus empujones, con los llantos y las acusaciones a nuestras madres. Con los pucheros, con los grandes ratos mirando a la pared, tratando de contener la risa.
María canta más alto el estribillo y me pellizca el brazo para que me una.
Brilla. Con esos ojos de obsidiana, con esa luz de atardeceres, con la sonrisa radiante.
Tantos años, tanto mirarla y la veo ahora. Hoy, por primera vez, la veo de verdad.
Canto con ella, desafinando ambas.

martes, 7 de agosto de 2012


Es tarde y el despertador comienza la marcha atrás de un tiempo que debería de emplear en dormir y no en escribir esto, que no llevará a ningún sitio ni cambiará nada.
Pero no puedo evitarlo porque aunque el sueño me pese sobre los párpados, no me siento a salvo. Y es preocupante esto que me ocurre en lo que consideraba mi rincón.
No oigo el mar, ni las gaviotas. Están demasiado lejos. Tampoco entra la noche entre los huecos de mis cortinas porque aquí, en la ciudad, las persianas se cierran del todo por el ruido, los coches y los horribles camiones de basura.
Me siento encerrada y sola y me acuerdo de ti.
Todo está en silencio gracias a las persianas grises como el hierro, pero no es un silencio amigable, es artificial y envidioso.
No hay campanas de iglesia, no hay ladridos, no hay cantos de gallo, no hay bocinas de barcos a lo lejos. Si abriera la ventana (tras levantar la impenetrable persiana) vería asfalto y monstruos de metal y ladrillo.
Me han robado el mar, el verde, los pueblos blancos y empinados. Me siento estafada y sorprendida de lo que añoro.
En el pequeño zulo de ciudad en el que se ha convertido mi rincón, te echo de menos también a ti aunque tenga la certeza de que te veré en poco tiempo. Sé que cerrar los ojos sería más fácil si tu brazo me rodeara y pudiera oírte respirar.
Tengo ganas de llorar porque te quiero aquí de verdad, quiero la solidez de tu pecho y el calor de tus ojos cuando me sonríen. Quiero dormir contigo, que compartamos el sueño y no sentirme sola nunca.
Pero habrá que contener el llanto.
Habrá que aguantar.
Habrá que esperar.

lunes, 6 de agosto de 2012

Todos necesitamos alguna vez un cómplice. Alguien que nos ayude a usar el corazón, que nos espere ufano en los viejos desvanes. Que desnude el pasado y desarme el dolor. Prodigioso, sencillo, dueño de su silencio. Alguien que esté en el barrio donde nacimos ó, que por lo menos, cargue nuestros remordimientos hasta que la conciencia, nos cuelgue su perdón. Cómplice del trasmundo, nos defienda del mundo, del sablazo del rayo y las llamas del sol.
Todos necesitamos alguna vez un cómplice, alguien que nos ayude a usar el corazón.

Mario Benedetti 
"Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado. Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo…
yo lo que amaba era un pájaro."


Mikel Laboa 
"Cuando sonríe se le forman unos hoyuelos.
Unos no en las mejillas, no en los extremos de la boca.
Unos en las sienes, dos a cada lado de sus ojos almendra,
Como pequeñas comillas encerrando su mirada.

Mi cita favorita, sus ojos almendra."



viernes, 27 de julio de 2012

"A la orilla del río piedra me senté y lloré."




"El universo siempre conspira a favor de los soñadores"

"Abrí la ventana y mi corazón. El sol inundó mi habitación y el amor inundó mi alma."

domingo, 22 de julio de 2012


Voy a olvidarme de vuestros ojos siameses.
Y cerraré los míos.
Cerraré los ojos y me rozarán las horas cuando pasen.
No voy a llorar.
No queda nada dentro.
Y lo que no late aquí, en el pecho no me importa.
Nos lo arranca el tiempo, nos lo consumen los amaneceres.
Tengo frío pero he olvidado temblar.
Tiemblas y el alma se te agita por dentro.
También he olvidado eso.
Te veo.
Te veo en los espejos y en el fondo de los vasos.
Te veo en madrugadas como esta.
Te veo en sus ojos, en el fondo de sus pupilas.
Y sé que no es para mi.
No eres para mi.
Se irá como te fuiste.
Y guardaré sus acordes junto a los tuyos.
Volverá el invierno a derramarse, a resbalar agónico por los cristales.
No quedará nada.
Se irá como te fuiste.
Voy a seguir respirando.
Voy a seguir viéndote.
Aunque tú no me veas, aunque tú ya no me respires.
Tengo todo roto.
No duele.
Se me rompe el dolor también.
La Nada.
Sin ti.
Recuerdame.
Recuerdame.
Recuerdame.
Cuando ya no este.
Cuando me deshaga.
Cuando me extinga.
Te dejo el mundo para ti, para vosotros.
Para tus manos. Para sus sonrisas.
Te dejo los campos de amapolas.
Y los gatos.
Gatos.
Gatos, amor.
Amor. Tú.
¿De verdad has vuelto?
¿Puede encerrar él el ritmo de tu pulso?
¿Puede encerrarte?
No es para mí.
Él no es para mi.
Tú no eres para mi.
No los merezco.
No te merecía.
No le merezco.
Me ahogo.
No sé en dónde.
No sé cómo ni por qué.
No quiero rebuscar en adjetivos ni sumergirme en metáforas.
Voy a dejar de pensar un día de estos.
Voy a dejar de existir.
Seguiré latiendo, descuida.
Pero sin sobresaltos de vida ni arritmias.
Sé que no los habrá y no sé si es mejor apagarse.
No estás. No me pesa tu cuerpo.
Me queda solo tu sombra y se me resbala entre los dedos.
Ya tiene dueño. Ya tienes dueño.
A veces, duele.
Que te estés perdiendo esto.
Que me estés perdiendo.
Que nada se quede lo suficiente.
Hoy duele.

miércoles, 18 de julio de 2012


Por todas esas personas que no volveremos a ver.
Por los besos finales y los eternos apretones de manos.
Y por las saladas despedidas y por las promesas rotas.
Por aquellos de los que nos olvidamos.
Por los que nunca olvidaremos.
Por las cicatrices y por los besos que las cierran.
Y por ti, claro.
Por nuestros mapas plegables y las eternas avenidas.
Por las carcajadas de los niños.
Por el llanto de los mayores.
Por la añoranza.
Por las mariposas en el estómago.
Por las tardes de lluvia y las mañanas de domingo.
Por aquellos que duermen a nuestra espalda.
Por el sarcasmo.
Por el mar, por el sol.
Por mi pequeño Cowboy.
Por los soldados que luchan con nuestros dragones.
Por las acampadas.
Por Brian Kinney.
Por los desayunos en Cádiz.
Por los saltos sobre los viejos colchones.
Por los columpios.
Por las lámparas rotas.
Por los pinos y las margaritas.
Por ti, de nuevo.
Por las luciérnagas.
Por las estrellas.
Y por la tarta de chocolate.


Hay que querer con todo y con nada. Hay que querer con los huesos y con la carne y con la sangre. A cada paso, a cada pestañeo. Con la respiración y los suspiros. Hay que amar cuando no quede nada y cuando ya lo tengamos todo. Querer en las noches largas y cuando las horas pasen rápido. Cuando todo sea muy fácil y cuando no veamos nada. Con palabras y con actos. En silencio y a gritos. Cuando duela amar, cuando nos queme por dentro. De lejos y muy de cerca. Con la nariz y los ojos y las yemas de los dedos. Y querer nos hará frágiles y también fuertes. Nos hará los más cobardes y los más valientes. Los más felices y los más desdichados. Querer nos dará el motivo para levantarnos por las mañanas. Para que no vengan los fantasmas a molestar a medianoche. Nuestros pasos serán hacía su sonrisa. Nuestras manos esculpirán su bienestar. Y estaremos ahí, cuando caiga y cuando se raspe las rodillas. Estaremos cuando no sepa a donde ir o cuando lo tenga demasiado claro. Incluso estaremos cuando él no este y ya no nos necesite y ya nadie nos espere. Aguardaremos con los dedos cruzados y el corazón en vela, esperando haberlo hecho bien. Y si lo conseguimos, eso es lo único que jamás nos podrán quitar.

sábado, 14 de julio de 2012

jueves, 12 de julio de 2012


Te extraño sin extrañarte como por inercia, como por rutina.
Sigo buscándote a mi izquierda aunque sepa muy bien que al girarme no estarás.
Te busco por costumbre en mi cabeza, en las espirales donde danzan tiempos más felices.
Te revivo cientos de veces al día pero cada vez cuesta más trabajo.
No va a quedar nada del tú mio, del tú antiguo, del que eras.
Va a cubrirse de polvo la sombra del que fuiste y a quien quise.
Al tú ajeno, al tú nuevo, al que eres no le importa.
Nadie va a venir a salvar el último recuerdo del fantasma del que me enamoré.
Va a dormir para siempre, acurrucado entre canciones de cuna olvidadas y rostros de gente que no volveré a ver.
Mientras, yo caminaré de puntillas dentro de mi cabeza o de mi corazón o de mi alma para que nunca más despierte.

jueves, 28 de junio de 2012

Ven y camina conmigo.

Olvida lo que te enseñaron
No sirve a mi lado
¿Qué puedes perder?

Si quieres hacemos un trato
Si aguantas el paso
No me vuelves a ver

Camina conmigo adelante
Y dime por dónde
Debería seguir

Ven y camina conmigo
o cambiamos de piel

Ven y verás que al final
No lo hice tan mal

Ven y sé fuerte
y que la suerte no te falte

Camina conmigo 
Quiero ser testigo
Ver lo que sabes hacer

Que yo no te fallo
Ni falto al respeto
y mi palabra es de ley

Exige lo que me exigiste
Lo que mereciste
Y nunca te di

Si quieres cerramos el trato
Y si aguantas el paso
No me vuelves a ver



Y las huellas de tus pies en la arena frente al mar borradas por el vaivén de las aguas.
El fin es el comienzo.
Que difícil es poner todos los días un poco de luz en tus venas.

jueves, 21 de junio de 2012

Pasa el tiempo

"Una noche, pasado mucho, mucho tiempo desde la última noche que se vieron, Peter Pan irrumpe en la habitación de Wendy, para buscarla, para llevársela de nuevo a Nunca Jamás.” Pero el tiempo no pasa en balde, Wendy no es una niña.
Cuando él le dice “vine a por ti”, ella le dice “no des la luz”. Porque dar la luz supone enfrentarse a la jodida certeza de que hemos crecido.
Alguien entro de golpe en la habitación y encendió la luz. Y nos dimos cuenta de que casi no quedan niños, de que negamos el derecho a la infancia a los que la merecen.
Si Peter Pan viniera a buscarnos no den la luz; no vaya a descubrir que lo hemos traicionado y hemos crecido demasiado."

Ismael Serrano

Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul, 
que se extingan los soles, ¿dónde diablos te esconderás tú? 
Mowgly coserá botas en Ceilán, 
no escuchará rugir de noche a Bagheera. 
Tom Sawyer reirá tras el humo del crack 
si en esta redada logra salvar la vida.


Niños que perdí, a los que mentí, 
gritan a lo lejos, arañan el hielo de la luz de la mañana. 
Niños con espinas, con cuencas vacías, 
que te lanzan piedras, 
tiñen las sirenas de todas las ambulancias.

lunes, 18 de junio de 2012




Un cadáver se entierra, un fantasma, no.
¿Para qué cerrar la puerta al vivo durante el día,
si ha de venir el muerto cada noche a sentarse en el borde de la cama?


Barrett

miércoles, 13 de junio de 2012


Ni confidente, ni guía.
No canta ni se hace cuna.
No llora ni sufre entre estrellas.
Ni siquiera brilla, ni cambia.
Gravita, eso sí, alrededor de un mundo.



martes, 12 de junio de 2012

lunes, 11 de junio de 2012


Echaba de menos el olor de tu nuca por las mañanas, tras la ducha ardientemente caliente. Echaba de menos el apoyo de tu mano contra la mía y tus ojos enormes, como de búho –o de lémur afirman otros-,  sonreírme.
Lo único concreto eres tú, son tus suspiros cansados de mis tonterías y las cosquillas de tus pestañas. Lo único que me queda son las flores enredadas en tu pelo y el hueco que hace tu falda.
Lo único que he conseguido conservar.

jueves, 7 de junio de 2012



Ya no sé para quien escribo, ni para quien despierto, ni para quien leo, ni para quien respiro. Ojalá fuera para los que escriben y se despiertan y leen y respiran para mí. Pero alguna vez dijiste que la vida era una gran putada y tenias razón, como siempre.
Solo espero que el karma, el destino o Dios, devuelva el golpe, y que para quien tú escribas y despiertes y leas y respires, no escriba ni despierte ni lea ni respire para ti nunca.

martes, 29 de mayo de 2012



Es caro el brillo de tus ojos y el paso a la depresión de tu garganta. No sé si puedo pagarlo, aceptar el precio de tu tacto. Me endeudaré con tu corazón si te toco de nuevo. No puedo pagar la cuota que me supone perderme de nuevo en las colinas y las abruptas cordilleras tus hombros, de tu espalda; inundarme con tus lunares y tus cicatrices; resguardarme en el cálido hueco tras tu oreja mientras me vuelvo a enamorar de los rizos de tu nuca y del dorado de tus iris.

lunes, 20 de febrero de 2012

Serenata

Íbamos a vivir toda la vida juntos.
Íbamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.
No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quiere decir ya no mirarse nunca,
Vivir entre otras gentes
Reírse de otras cosas,
Morirse de otras penas.
Adiós es separarse, ¿entiendes?, separarse,
Olvidando, como traje inútil, la juventud.
¡Íbamos a hacer tantas cosas juntos!
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seco a mí.
Está bien: adiós.
Contra el viento el poeta nada puede.
A la hora en que parten los adioses
El poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
Que vuelen sin cesar sobre tu sueño.

Manuel Scorza

miércoles, 15 de febrero de 2012



-¿Te acuerdas cuando éramos como ellos y el cielo eran los domingos por la tarde y la hierba húmeda del parque? ¿Cuándo los demás no nos podían entender porque nosotros girábamos más rápidos y brillábamos más? ¿Te acuerdas cuando solo nosotros nos entendíamos y todo era ajeno y banal y nuestra biblia eran los ojos del otro y nuestro Dios nos regalaba la tierna caricia de un viento que curábamos con abrazos en el barranco de los sueños?
-No, no me acuerdo.
-Yo tampoco.

Quién diría



“Nos gastamos más de la mitad de la vida en encontrar a alguien que se parezca tanto a nosotros para que nos lo llevemos a la casa y podamos emprender una especie de aventura sentimental.


Pero siempre decimos: “tiene que ser igual a mí”, como si nosotros fuéramos la gran cosa.


De repente, a uno le pasa que después de un rato de tratar de conseguir a una gente así, uno descubre que después de un tiempo ella sale del cuarto, saca la cabeza y dice “noche” y uno le contesta “día”, porque sí nada más. Uno dice “blanco” ella dice “negro”. A uno le gusta el futbol, a ella le gusta el baseball. Y entonces uno comienza a cometer errores. Uno trata de largarse del lugar, voltea a ver donde se supone que ella debería estar pero se largó antes que él.


Uno va y busca por la vida un nuevo camino. Entonces uno busca a una mujer que se parezca mucho a él, una que le guste el futbol también, y se consigue a una chica que le gusta el futbol y ella consigue un tipo que le gusta el baseball. Y cada uno emprende un nuevo camino.


Entonces todo se convierte en algo tan maravilloso, tan organizado y tan perfecto que a uno le bastaron 14 días para aburrirse completamente de aquella mujer. "


Ricardo Arjona



jueves, 9 de febrero de 2012

-Te quiero.

-Te quiero-y el viento se arremolinó entre ellos y les hundió más en la vieja manta.
-¿Cómo lo sabes?-y el sol frío de la deseada primavera acarició sus rizos y repartió sombras bajo sus pestañas interminables y espesas.
-Me haces llorar más que nadie-y el tiempo se detuvo y se buscaron en silencio en los ojos del pasado.
-Touché-y su mano helada trepó por su espalda y su sonrisa prepotente se escondió contra su cuello.

miércoles, 8 de febrero de 2012






Yo mataré monstruos por ti.
Solo tienes que avisar.



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"Y es tu corazón una montaña rusa,
el mío un par de botas sucias."







Que no respire sin respirarme

Dile que no me tema, amor, y dile que estoy a su lado como el aire, como un cristal de niebla o como el viento que se aquieta la tarde. Dile que no me huya, amor, y dile que no me vuelva a herir, que no me aparte, que soy el brillo húmedo en sus ojos y el latido en su sangre. Dile que no me aleje, amor, y dile que yo soy el umbral de su morada, el agua de su sed y aquel único pan para su hambre, Dile que no se oculte, amor, y dile que ya no tengo rostro ni señales de haber vivido antes de quererme. De haber vivido, antes. Dile que no recuerde y dile que no respire, amor, sin respirarme.

Prilutzky Farny, Julia

lunes, 30 de enero de 2012



Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse, y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender que los besos no son contratos, y los regalos no son promesas.

Jorge Luis Borges

viernes, 27 de enero de 2012

Encuentra a una chica


Encuentra a una chica un sábado perezoso. Esa, la del final de la barra. La de la melena rubia y los ojos tristes. Deslízate a través del humo, bajo las multicolores luces parpadeantes. Invítala a una copa. Interésate por ella con las típicas frases estúpidas de esas que has escuchado antes en mil comedias románticas. Hazla primero sonreír y que termine riendo a carcajadas. Dile lo bonitos que son sus ojos. Dibuja una estela invisible trepando por su brazo.

Luego, cuando el dueño del bar os eche a la mañana siguiente, tómala de la mano. Llévatela calle arriba. Comparte con ella un cigarro. Bésala en algún desierto parque. Ir a desayunar. Café y croissant. Chocolate y tostadas. Lo mismo da.

Bésala de nuevo en el portal de tu casa. Aparca el cansancio y llévala a mordiscos hasta tu cama. Tíratela.

Espera tres días para llamarla pero hazlo. Llévatela a un museo, a un concierto, a pasear por la playa. Redescubre a que huele su cuello y la temperatura de sus manos. Descubre gustos comunes como la música de los 60’ y las obras de Borges.

Deja que pase el tiempo, lenta, perezosamente. Abstráete del mundo, disuélvete en el futuro inmediato y olvida el resto.

Una noche de invierno, dile que la quieres. Así, descuidado, como lo dices tú, mientras camináis por la calle, cuando estéis haciendo la compra o mientras bailáis al son de un ritmo imaginario en medio de alguna acera. Susúrraselo, no dejes que las palabras pueda llevárselas el viento.

Quiérela mucho. Trátala bien.

No te preocupes, que el tiempo siga desfilando. Deja que los años se instalen en tus ojos, en tu sonrisa y en tus rizos. Y un día, mientras cenáis en vuestro apartamento en alguna ciudad lejos de aquí, mira hacia atrás y decide irremediablemente casarte.
Hazlo bien. Compra un anillo y llévala a aquel bar donde la encontraste. Y cuando ella acepte, abrázala hasta que os sorprenda el alba como la primera noche.

Cómprate un traje y gasta en flores lo que ella quiera. Llora cuando la veas caminar vestida de blanco hacia a ti. Pasa la luna de miel en algún sitio olvidado y tierno.

Decide comprar un perro. Un pastor alemán. Llámalo por el estúpido nombre que a ella se le ocurra y no se te ocurra discutirlo.

Ten dos hijos, con tus ojos verdes y tu piel blanca. Críalos bien, como sé que lo harás. Cómprate una casa más grande, evita que te despidan en el trabajo. Pasa las navidades con tus suegros. Encántales, no te será difícil.

Y algún día, cuando estés completamente seguro de que eres completamente feliz, si quieres, mira hacia atrás y recuérdame un segundo.

Luego ve y bésala a ella, acaricia al perro y grita a tus hijos que es la hora de la cenar.





-Te aseguro que no me importa nada.
-Sí, pero ¿quien es?, ¿cómo se llama ese chico?
-Se llama Berny Franccesco. Ni siquiera está en mi clase. Cuanto menos le veo estoy mucho mejor.
-¿Te es antipático?
-Antipatiquísimo. Realmente odioso.
-¿Odioso?
-Odioso.
-O sea, que te has enamorado de él.
-Sí.
-¿Mucho?
-...Muchísimo.

El tigre y la Nieve



El problema no es que no te haya encontrado,
el problema es qué ocurre si ya lo he hecho y aún así sigo buscandote.