Grita el cielo,
muerde el aire.
La niebla que se enreda en los tobillos,
el calor que desaparece entre los labios.
La vida que se duerme un poco,
Los minutos que son más densos,
El amor que se estremece,
Los huesos que se parten en dos,
Los porqués que se enfrían.
Y las botas húmedas,
Y el mundo gris,
Y la no presencia,
Y la ausencia,
Y el ardor frío.
Ya te echaba de menos.
Y yo sin saberlo.