-Feliz navidad.
+¿Es para mí?
-Claro que es para ti.
+¿Bromeas?
-¿Vas a abrirlo?
+Nunca me habías regalado nada.
-Abre el paquete, ¿quieres?
+Pero entiéndelo, todas las navidades el mismo sermón sobre el consumismo, sobre la hipocresía de la gente, los villancicos, los gorros de Papa Noel y todo eso y ahora me regalas… oh, Dios mío…
-Pensé que te gustaría. Siempre pones ojitos cada vez que ves uno.
+Oh, Dios mío.
-Pero si no te gusta, seguro que encontramos a alguien que….
+¡No! ¿Cuánto hace que nos conocemos?
-¿A qué viene eso ahora?
+¿Diez años?
-Se me han hecho eternos.
+Cállate; y jamás me habías regalado nada y ahora apareces el día de noche buena, el que más odias desde siempre, y me regalas ¿un cachorro?
-Si no lo quieres ya te he dicho…
+Espera. Es ese cachorro.
-¿Qué?
+El cachorro que vimos el otro día.
-No me acuerdo.
+No me mientas. Cuando volvíamos a tu casa después de quedar con los chicos. Llovía. Un hombre los regalaba en la entrada de una tienda.
-No, no me acuerdo.
+Cabezota. Te reíste cuando señalé a este. Dijiste que era el más torpe.
-Déjalo ya, ¿quieres?
+¿Porqué me lo regalas?-Porque me da la gana. Además no es un regalo. No me ha costado nada.
+Por supuesto que es un regalo.
-En tal caso en más un regalo para él que para ti. Te necesita más de lo que tú a él. Ahora depende de ti.
+…
-¿Qué pasa ahora?
+Nunca creí que vería esto.
-¿El qué?
+A ti demostrando tener corazón.
+¿Es para mí?
-Claro que es para ti.
+¿Bromeas?
-¿Vas a abrirlo?
+Nunca me habías regalado nada.
-Abre el paquete, ¿quieres?
+Pero entiéndelo, todas las navidades el mismo sermón sobre el consumismo, sobre la hipocresía de la gente, los villancicos, los gorros de Papa Noel y todo eso y ahora me regalas… oh, Dios mío…
-Pensé que te gustaría. Siempre pones ojitos cada vez que ves uno.
+Oh, Dios mío.
-Pero si no te gusta, seguro que encontramos a alguien que….
+¡No! ¿Cuánto hace que nos conocemos?
-¿A qué viene eso ahora?
+¿Diez años?
-Se me han hecho eternos.
+Cállate; y jamás me habías regalado nada y ahora apareces el día de noche buena, el que más odias desde siempre, y me regalas ¿un cachorro?
-Si no lo quieres ya te he dicho…
+Espera. Es ese cachorro.
-¿Qué?
+El cachorro que vimos el otro día.
-No me acuerdo.
+No me mientas. Cuando volvíamos a tu casa después de quedar con los chicos. Llovía. Un hombre los regalaba en la entrada de una tienda.
-No, no me acuerdo.
+Cabezota. Te reíste cuando señalé a este. Dijiste que era el más torpe.
-Déjalo ya, ¿quieres?
+¿Porqué me lo regalas?-Porque me da la gana. Además no es un regalo. No me ha costado nada.
+Por supuesto que es un regalo.
-En tal caso en más un regalo para él que para ti. Te necesita más de lo que tú a él. Ahora depende de ti.

+…
-¿Qué pasa ahora?
+Nunca creí que vería esto.
-¿El qué?
+A ti demostrando tener corazón.
