viernes, 27 de julio de 2012

"A la orilla del río piedra me senté y lloré."




"El universo siempre conspira a favor de los soñadores"

"Abrí la ventana y mi corazón. El sol inundó mi habitación y el amor inundó mi alma."

domingo, 22 de julio de 2012


Voy a olvidarme de vuestros ojos siameses.
Y cerraré los míos.
Cerraré los ojos y me rozarán las horas cuando pasen.
No voy a llorar.
No queda nada dentro.
Y lo que no late aquí, en el pecho no me importa.
Nos lo arranca el tiempo, nos lo consumen los amaneceres.
Tengo frío pero he olvidado temblar.
Tiemblas y el alma se te agita por dentro.
También he olvidado eso.
Te veo.
Te veo en los espejos y en el fondo de los vasos.
Te veo en madrugadas como esta.
Te veo en sus ojos, en el fondo de sus pupilas.
Y sé que no es para mi.
No eres para mi.
Se irá como te fuiste.
Y guardaré sus acordes junto a los tuyos.
Volverá el invierno a derramarse, a resbalar agónico por los cristales.
No quedará nada.
Se irá como te fuiste.
Voy a seguir respirando.
Voy a seguir viéndote.
Aunque tú no me veas, aunque tú ya no me respires.
Tengo todo roto.
No duele.
Se me rompe el dolor también.
La Nada.
Sin ti.
Recuerdame.
Recuerdame.
Recuerdame.
Cuando ya no este.
Cuando me deshaga.
Cuando me extinga.
Te dejo el mundo para ti, para vosotros.
Para tus manos. Para sus sonrisas.
Te dejo los campos de amapolas.
Y los gatos.
Gatos.
Gatos, amor.
Amor. Tú.
¿De verdad has vuelto?
¿Puede encerrar él el ritmo de tu pulso?
¿Puede encerrarte?
No es para mí.
Él no es para mi.
Tú no eres para mi.
No los merezco.
No te merecía.
No le merezco.
Me ahogo.
No sé en dónde.
No sé cómo ni por qué.
No quiero rebuscar en adjetivos ni sumergirme en metáforas.
Voy a dejar de pensar un día de estos.
Voy a dejar de existir.
Seguiré latiendo, descuida.
Pero sin sobresaltos de vida ni arritmias.
Sé que no los habrá y no sé si es mejor apagarse.
No estás. No me pesa tu cuerpo.
Me queda solo tu sombra y se me resbala entre los dedos.
Ya tiene dueño. Ya tienes dueño.
A veces, duele.
Que te estés perdiendo esto.
Que me estés perdiendo.
Que nada se quede lo suficiente.
Hoy duele.

miércoles, 18 de julio de 2012


Por todas esas personas que no volveremos a ver.
Por los besos finales y los eternos apretones de manos.
Y por las saladas despedidas y por las promesas rotas.
Por aquellos de los que nos olvidamos.
Por los que nunca olvidaremos.
Por las cicatrices y por los besos que las cierran.
Y por ti, claro.
Por nuestros mapas plegables y las eternas avenidas.
Por las carcajadas de los niños.
Por el llanto de los mayores.
Por la añoranza.
Por las mariposas en el estómago.
Por las tardes de lluvia y las mañanas de domingo.
Por aquellos que duermen a nuestra espalda.
Por el sarcasmo.
Por el mar, por el sol.
Por mi pequeño Cowboy.
Por los soldados que luchan con nuestros dragones.
Por las acampadas.
Por Brian Kinney.
Por los desayunos en Cádiz.
Por los saltos sobre los viejos colchones.
Por los columpios.
Por las lámparas rotas.
Por los pinos y las margaritas.
Por ti, de nuevo.
Por las luciérnagas.
Por las estrellas.
Y por la tarta de chocolate.


Hay que querer con todo y con nada. Hay que querer con los huesos y con la carne y con la sangre. A cada paso, a cada pestañeo. Con la respiración y los suspiros. Hay que amar cuando no quede nada y cuando ya lo tengamos todo. Querer en las noches largas y cuando las horas pasen rápido. Cuando todo sea muy fácil y cuando no veamos nada. Con palabras y con actos. En silencio y a gritos. Cuando duela amar, cuando nos queme por dentro. De lejos y muy de cerca. Con la nariz y los ojos y las yemas de los dedos. Y querer nos hará frágiles y también fuertes. Nos hará los más cobardes y los más valientes. Los más felices y los más desdichados. Querer nos dará el motivo para levantarnos por las mañanas. Para que no vengan los fantasmas a molestar a medianoche. Nuestros pasos serán hacía su sonrisa. Nuestras manos esculpirán su bienestar. Y estaremos ahí, cuando caiga y cuando se raspe las rodillas. Estaremos cuando no sepa a donde ir o cuando lo tenga demasiado claro. Incluso estaremos cuando él no este y ya no nos necesite y ya nadie nos espere. Aguardaremos con los dedos cruzados y el corazón en vela, esperando haberlo hecho bien. Y si lo conseguimos, eso es lo único que jamás nos podrán quitar.

sábado, 14 de julio de 2012

jueves, 12 de julio de 2012


Te extraño sin extrañarte como por inercia, como por rutina.
Sigo buscándote a mi izquierda aunque sepa muy bien que al girarme no estarás.
Te busco por costumbre en mi cabeza, en las espirales donde danzan tiempos más felices.
Te revivo cientos de veces al día pero cada vez cuesta más trabajo.
No va a quedar nada del tú mio, del tú antiguo, del que eras.
Va a cubrirse de polvo la sombra del que fuiste y a quien quise.
Al tú ajeno, al tú nuevo, al que eres no le importa.
Nadie va a venir a salvar el último recuerdo del fantasma del que me enamoré.
Va a dormir para siempre, acurrucado entre canciones de cuna olvidadas y rostros de gente que no volveré a ver.
Mientras, yo caminaré de puntillas dentro de mi cabeza o de mi corazón o de mi alma para que nunca más despierte.