Hay cosas que simplemente tienen que pasar. Aunque sepas que no es el momento, aunque te aterre de miedo el siquiera pensarlas. Las cosas que marcan el antes y el después, el principio del adiós, las que te dicen que la vida sigue para bien o para mal. Quizás no sea lo correcto. Quizás nos estemos volviendo personas horribles. Quizás no deberíamos estar haciendo lo que la piel clama. Pero tienen que pasar o vas a arrepentirte el resto de tu vida.