Las cosas siempre tuvieron un precio.
No me importa en absoluto. Lo pagaré las veces que haga falta.
Me da igual endeudarme si es con el brillo de tus ojos.
Cuando ya no me quede nada, voy a darte mi carne,
Mi sangre y hasta el último suspiro.
Y aún así, no parece suficiente. ¿No habrá algún error?
Recuerdalo. Siempre.
Hasta que no me quede nada.
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