La hiedra fría trepa por el mármol,
Ajena a los corazones rotos que, perdidos,
La rondan.
El aire pegajoso y húmedo oprime.
El cielo gris, ahoga.
El frío, escarcha.
Afiladas cruces y olvidados nombres.
Fechas lejanas y borrosas.
Flores secas.
Las oxidadas letras sostienen mi mirada,
Húmeda y asustada,
Y arrodillándome
Recuerdo cuanto le quise.
Antes de que el frío cale.
Antes de que se filtre y llegue a mis huesos.
Un aliento ronda mi oído,
Unas manos me levantan
Y un abrazo me cobija
Mientras te siento acompañar mis lágrimas.
Y recordamos cuanto le quisimos.
Adéu.
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