Ven a buscarme. Por favor. Sálvame. Tengo miedo de pasarme el resto de mi vida pensando en ti. Te quiero. Te odio. Vuelve. Pídeme que vaya. Iré. Has sido el único. Por favor. No habrá reproches. Ni gritos. Te lo prometo. Hablaré menos. Protestaré menos. Te reñiré menos.
Quiero volver a escucharte recitar un puto poema. Por favor. Déjame volver. Te necesito. Estarás contento, ¿no? Nadie me ha importado tanto nunca. Tengo miedo de que no vaya a haber nadie más que me importe. Puedes sonreír cínico ahora. Quiero volver a soportar tu horrible música. Quiero revolver en tus cajones otra vez. Quiero sentarme en tu portal y esperarte. Quiero que me obligues a ver una película de miedo. Quiero que te rías cuando cierre los ojos. Quiero que me levantes horriblemente temprano para alguna absurda conversación.
Por favor, vuelve. Pídeme que vuelva.
Por favor, vuelve. Pídeme que vuelva.
Tengo un puto complejo de Edipo contigo, no sé si lo habrás notado.
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