Pasan los años y uno aprende, se adapta, se sabe las normas,
deja poco a poco de sentirse extranjero. Pero si tienes algo de decencia tu corazón
tienes que estar con los que todavía lo son. Porque bastaría que un infortunio
cualquiera te hiciera huir a otro lado del mundo, sin papeles, sin casa, sin
oficio, sin nombre.
En un mundo lleno de patrias hostiles y patriotas fanáticos
o directamente homicidas, mis compatriotas de verdad son los extranjeros.
Antonio Muñón Molina


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