lunes, 11 de noviembre de 2013

Ser extranjero


Pasan los años y uno aprende, se adapta, se sabe las normas, deja poco a poco de sentirse extranjero. Pero si tienes algo de decencia tu corazón tienes que estar con los que todavía lo son. Porque bastaría que un infortunio cualquiera te hiciera huir a otro lado del mundo, sin papeles, sin casa, sin oficio, sin nombre.


En un mundo lleno de patrias hostiles y patriotas fanáticos o directamente homicidas, mis compatriotas de verdad son los extranjeros.

Antonio Muñón Molina







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