viernes, 1 de octubre de 2010

IV

+Te dije que acabaríamos perdidos, ¿te lo dije o no?
-¿Quieres callarte? Y baja la música no puedo oír mis pensamientos.
+Mejor. No sé porque continúo haciéndote caso.
-Porque es lo que se hace con los copilotos… y porque soy mucho mejor que ese GPS de pacotilla.
+Él no me habría metido por una carretera que posiblemente no tendrá ni salida.
-Puede que no sea el mejor atajo pero seguro que es mejor que…
+¡Mira! Voy a bajarme a preguntar a ese hombre.
-¿Te fías más de un desconocido que de mí?
+No lo dudes.
-…¿Y bien? ¿Qué ha dicho?
+Que vamos en dirección contraria, Einstein. Encontraremos un cruce a unos metros y podremos dar la vuelta.
-Bah, ¿que sabrá él? Seguro que ni siquiera ha salido de su finca en años.
+Nos arriesgaremos.
-¿Vas a hacerle caso? Oye, ¿qué diantres significa esa sonrisilla?
+Significa que este es mi coche y si no estás de acuerdo con mis decisiones, te dejare junto a ese hombre.
-Tener amigos para esto… ¿qué pasa ahora?
+Se ha parado.
-¿Qué quiere decir “se ha parado”?
+Se ha parado, no anda, no se mueve, las ruedas no giran, el motor…
-Vale, ya lo capto. ¿Y ahora qué?
+¿Y yo qué sé? Esto es culpa tuya.
-¿Mía?
+Sí, mi Celica no está acostumbrado a andar por sitios como este. ¿Cuánto hace que no ves una señal? Eso por no mencionar, el asfalto. Oh Dios mío, no llegaremos a la boda. No creo que estemos allí para las de plata.
-¿Se puede saber por qué diantres me haces caso?
+Muérete.

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