miércoles, 18 de julio de 2012


Por todas esas personas que no volveremos a ver.
Por los besos finales y los eternos apretones de manos.
Y por las saladas despedidas y por las promesas rotas.
Por aquellos de los que nos olvidamos.
Por los que nunca olvidaremos.
Por las cicatrices y por los besos que las cierran.
Y por ti, claro.
Por nuestros mapas plegables y las eternas avenidas.
Por las carcajadas de los niños.
Por el llanto de los mayores.
Por la añoranza.
Por las mariposas en el estómago.
Por las tardes de lluvia y las mañanas de domingo.
Por aquellos que duermen a nuestra espalda.
Por el sarcasmo.
Por el mar, por el sol.
Por mi pequeño Cowboy.
Por los soldados que luchan con nuestros dragones.
Por las acampadas.
Por Brian Kinney.
Por los desayunos en Cádiz.
Por los saltos sobre los viejos colchones.
Por los columpios.
Por las lámparas rotas.
Por los pinos y las margaritas.
Por ti, de nuevo.
Por las luciérnagas.
Por las estrellas.
Y por la tarta de chocolate.

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