miércoles, 17 de agosto de 2011

Atracción


Existe un momento decisivo en la vida de toda persona. Un tiempo en el que te sientes realmente solo.


Por supuesto, no lo estás. La gente se mueve a tu alrededor, se preocupan por ti. Tus amigos, tu familia, la gente que te quiere. Pero tú apenas te das cuenta porque algún pilar de tu propio mundo se resquebraja y tu privada realidad se balancea sobre un abismo incierto de olvido y miedo.


Y entonces aparece esa persona, la que hace que veas de nuevo a los que te rodean y te recuerda lo equivocado que estás. La que es capaz de con una única palabra devolverte otra vez a la realidad que no es tan cortante ni fría ahora que está ella. Y gracias a esas personas, a miles y pasajeros ángeles de la guardia, seguimos adelante día tras día, noche tras noche.


Y a eso, ilusamente, lo llamamos atracción.



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