
Él la quería;
la dejaba calentar sus pies sobre su tripa,
acaparar el sofá mientras veían la tele y
aguantaba con paciencia las eternas horas en la biblioteca.
Él la quería y mientras ella trataba de no quererle,
la fue dejando poco a poco.
Ayer él la quería y hoy,
demasiado tarde, ella también le quiere.
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