domingo, 5 de junio de 2011

"La mejor jugada del diablo fue convencer al mundo de que no existía."

-¿Cuál es tu nombre?-pregunto mientras sus rizos se balancean al ritmo de la cancioncilla que ha tatareado desde el principio.
-Amy-me contesta su voz quebrada.
-¿Amy?-inquiero, asegurándome de haber oído bien.
-Sí-sonríe, encantador y diabólico pestañeando sugerente.
-¿Qué significa?-vuelvo a preguntar tras un rato en silencio, escuchando su escurridiza melodía.
-¿Qué?
-Amy; ¿qué significa?
-Es un ángel caído.
-Ya-comento guardándome mis pensamientos.
-Y una cantante de pop-agrega jovialmente mientras se envuelve en mi gastada chaqueta y se hace un ovillo en su asiento.
Durante unos minutos ninguno habla.
El motor ronronea quejándose, como un gran gato herido y viejo. La nieve continua cayendo y las mejillas de Amy, poco a poco, recuperan su color. Sus ojos pestañean cada vez con menor frecuencia.
-De nombre sagrado-susurró creyéndole ya dormido. Sin embargo, sus enormes pupilas me miran interrogantes- Jerome-explico sintiéndome patético-, mi nombre. Significa de nombre santo.
Una risa se ahoga en su garganta. Sube los pies al sillón y puedo ver sus pies descalzos y pequeños resaltar al final de sus oscuros pantalones.
-Precioso-comenta rodando los ojos y lo siguiente que escucho es su suave ronquido.

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